fragancia, la dama de la noche
nos da la bienvenida!
Este secreto nadie lo sabe, excepto nosotros mismos.
LA MUERTE
La muerte nunca conoció el amor hasta el día en que se enamoró de la vida y murió. La muerte rendida de amor ante la vida por tiempos indefinidos.
DECLARACIÓN DE AMOR
En el momento justo, cuando me faltaron las palabras, te dije «cuánto te amaba». Y tú lo entendiste enseguida. Fue así como todo comenzó y nuestra incomparable y maravillosa historia de amor empezó a escribirse.
Y, sin embargo, yo esperaba escuchar de sus labios lo que ella, muy consciente de que los grandes sentimientos no se expresan solo con palabras, me lo había reiterado de múltiples maneras a través de su mirada.
Yo me quedaba contemplándola largamente, hasta verla desaparecer a lo lejos.
Así, todos los días,
a la misma hora y en el mismo lugar, con el único propósito que hoy,
varios años después, por fin me atrevo a confesarle y que usted acaba de conocer.
UNA ROSA✅
Una
rosa es la llave que ha abierto multitud de corazones, además de otras puertas.
SEÑAL✅
Que nosotros, sin conocernos, nos encontráramos a menudo
en cualquier momento y hora del día, en los lugares más inesperados
e incluso en nuestros sueños,
era una clara señal de que el amor había decidido revelarnos
que nos necesitábamos, que nos amábamos
y que estábamos destinados a estar juntos por el resto de nuestras vidas.
II
Que ella, sin conocerme, me encontrara a menudo
en cualquier momento y hora del día, en los lugares más inesperados
e incluso en sus sueños,
era una clara señal de que el amor había decidido revelarle que yo era el hombre
que necesitaba, que amaba y que estaba destinado a ser parte de su vida.
Estas tumbas
nos hablan de una civilización remota y muy avanzada.
Todos las vemos y las oímos;
todos nos asombramos y preguntamos: ¿quiénes fueron en realidad
aquellos seres maravillosos, con gran poder,
capaces de construir semejantes obras monumentales de la humanidad,
perdurables a lo largo de los siglos?
CALMA✅✅
Lluvia torrencial. De pronto,
el sol abrasador.
Nadie cree, ni siquiera ella misma,
que ha llovido en sus ojos.
COMENTARIOS MALINTENCIONADOS
Seguid hablando mal de mí; que de seguro, a falta del papel higiénico,
usaré vuestros comentarios.
Como sucede,
por
alguna extraña e inexplicable razón,
me
había considerado un escéptico absoluto
con
respecto a la existencia del amor,
hasta
que, un buen día e inesperadamente,
ese
sentimiento implacable —al
que en mi incredulidad,
había
invocado inconscientemente—
se
materializó en ti.
No
conforme con ello, y con el fin
de
herir mi susceptibilidad, hacerme sufrir aún más
y
lograr que aprendiera aquella gran lección
para
nunca olvidarla,
el
amor se acercó a mí, que no conseguía reponerme
de
aquel suceso tan evidente,
y
me increpó de frente: —¡¿Incrédulo?!
Confieso
que, para entonces y aún desconcertado,
no
tuve más remedio que bajar la cabeza y aceptarlo.
Por
primera vez había perdido.
Reconozco
que esa fue, aunque me cueste admitirlo,
la
peor y bien merecida humillación de mi vida.
Hay un ángel y un demonio detrás de mí.
Ellos
van conmigo a todas partes
y
de todas las formas posibles.
Cuando
me hablan,
el
ángel me ordena: «Haz esto».
Pero
el demonio,
dispuesto
a contradecirlo,
me
susurra al oído con sonrisa aduladora:
«No
le hagas caso; esto es mejor».
Y
yo siempre termino inclinándome por él,
a
juzgar por mis propios actos.
Todo
esto lo descubrí ayer,
cuando
ambos cruzaban el umbral de mi inconsciente
y
yo concluía la lectura de este libro.
Estas
dos entidades,
símbolos
eternos del bien y del mal,
vienen
a ser, en suma, mi propio yo.
Fuerzas
primigenias que habitan,
al
igual que en mí,
en
el corazón de todos los seres humanos.
¡El que esté exento de polvo y paja,
que lance cuanto antes la primera palabra!
y me lo recuerda paciente,
siempre optimista: «Ama, ama y ama».
Soy consciente de que será
el mismo amor —rey y soberano—,
quien me indique en su momento:
«¡Ya basta!».
«Ya cumpliste el propósito
que te fue encomendado. Ahora
te necesito en otra empresa,
más ambiciosa;
tal vez con otra persona,
en una patria ajena y distinta».
Y yo, como su fiel discípulo,
no tendré otra opción que obedecerle.
Y habré de partir, sí.
Solo así, estoy seguro,
aprenderé a amar como es debido
y comprenderé, al fin, qué es amar.
OLVIDO
(El sueño recurrente)
En una remota isla desierta,
que parece existir solo en la memoria ya
extinguida del hombre,
una enigmática mujer aparece ante los
asombrados navegantes.
Su figura evoca a las más bellas criaturas
del universo;
ataviada con un elegante vestido blanco, tan
inmaculado como el alma
más virtuosa, y con una deslumbrante
cabellera dorada,
avanza entre los escombros del pasado.
Con un andar sereno, como si se negase
a abandonar lo que atesora en este mundo, se
adentra en las profundas
y turbulentas aguas del olvido.
En la rosa, cuyo rosal
cultivas con amor en el jardín de tu palacio, niña,
se percibe la alegría cautivadora de tus ojos,
la belleza única e inconfundible de tus manos y,
por si fuera poco,
la frescura embriagadora de tus besos.
En esa rosa, recuérdalo, niña, habita Dios.
El viento, sigiloso, a medianoche, como
de costumbre, entra por la ventana,
cediendo a las propuestas insistentes de la blanca luna.
Y, en medio de la profunda,
solitaria y solemne noche;
se aman entre versos y
perversiones.
Quién lo diría,
son así. Son los amantes eternos.
Son testigos:
las sábanas en desorden,
la callada noche…
y el silencio perpetuo con que lo profesan tus labios!
A PRUEBA DE FUEGO
Cuando la búsqueda de tu
propósito
se ve interrumpida por los
monstruos de la desgana,
que se agolpan voraces
y comienzan a devorar incluso tu
existencia;
cuando crees que tus fuerzas
y tu esperanza se han agotado y
te das la vuelta y te alejas,
resignado a abandonar lo que
anhelas,
descubrirás de pronto una mirada inquisitiva
y
pícara que dice:
«¿Acaso creías que todo iba a ser
demasiado fácil?».
Pero olvídalo, aquí estoy para ti:
¿Ves ese magnífico ramo de rosas rojas?
¿Qué te parece este amplio y singular lecho que reclama
el calor eterno de nuestros cuerpos
desnudos?
¡Te he estado esperando!
Inmediatamente, sentirás cómo
tu corazón
recobra la vida que
considerabas perdida y el alma
retorna al cuerpo. Y luego
solo tienes que seguir
mostrando de qué estás hecho:
«el verdadero hombre que eres
ante los mayores desafíos de la vida».
Y, sumergidos así en ese éxtasis
infinito,
ambos se recuerdan que todo el
esfuerzo y sacrificio
valió la pena;
y que todo esfuerzo y sacrificio,
como tal,
tiene una gran recompensa, como esta.
¡Valientes soldados de la lengua,
llegó el momento!
Preparen las armas:
que ninguna palabra quede cautiva.
Fieles guardianes del idioma,
por el honor y la grandeza
de nuestra soberana la Poesía,
luchen sin vacilar.
Todo verso rendirá tributo,
eco sonoro de nuestra fortaleza,
escudo contra la tiranía del olvido.
Avancen con el pulso firme,
nobles defensores de la voz,
guiados siempre por la verdad,
la paz y la justicia.
La victoria ya respira cerca.
El estandarte de la emancipación nos aguarda,
triunfante y glorioso.
depende, por tanto, única y exclusivamente, del grado de sintonía
que el poeta mantenga
con ese ser omnipotente.
ESCLAVITUD✅
Antes
la
esclavitud
iba
desnuda;
hoy
va
de
saco
y
corbata.
El ser humano es, en sí mismo, un arma
inmensamente
poderosa e invencible.
Sin
embargo, la cobardía
lo ha
despojado de su armadura
y le ha
hecho creer, de manera errónea, que necesita
un arma
extra para ser y sentirse valiente.
Por ello,
se escuda en un arma blanca,
en un
arma de fuego,
en los
medios de comunicación e incluso en la política.
















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